Viernes, 29 Agosto 2014 00:00

La alarma de casa. Un JUEGO DE TRONOS entre los STARK y los LANNISTER

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En estos momentos económicos lo único necesario para que estemos debidamente configurados  es haber alcanzado y mantener en la actualidad los niveles de bienestar que durante la década de oro pasada se entendían como mínimos.

 

A pesar de ello, ondear nuestro éxito económico forma parte del ADN del género humano y en muchas ocasiones somos capaces de desordenar e incluso invertir el orden de nuestras prioridades de forma que la lógica más aplastante queda absolutamente ridiculizada. 

En mi corta pero intensa experiencia en el ámbito profesional de la seguridad de las personas y las cosas, compruebo diariamente que lo citado anteriormente se repite de forma generalizada y con carácter de normalidad.

El diseño inmobiliario y la presunta modernidad de sus usuarios implican la construcción de macro cubos con más metros cuadrados de cristal que metros cúbicos de hormigón, ladrillo y cemento juntos.  Junglas de cristal que al igual que las del Sr. Willis, son más vulnerables en el interior que en el exterior que tan solo utiliza el negro de fondo de escenario y donde cualquiera puede merodear sin miedo a ser visto. Eso sí, el interior iluminadísimo, evidentemente por una lámpara de más voltaje que el campo de futbol de mi barrio diseñada por el mismísimo Phillippe Stark y que tiene hasta brazos retractiles que cuando te da un apretujón, uno de ellos, y sin decirle nada!!!! te sigue a lo largo del pasillo que no te contare con que mármol esta hecho por evitar la publicidad gratuita y te persigue por la escalera metálica forjada por el mismísimo herrero de los Lannister, deteniéndose justo encima de lo que vulgarmente se llamaría tapa de wáter que por arte de la domótica se abre 9,00 grados en cada uno de los diez últimos pasos que das hasta que tus posaderas dan con la que ha dejado de ser vulgar tapa del inodoro al incorporar un sofisticado mecanismo que consigue convertir cualquier resto humano en un mega m&m de colores variados y además aleatorios.

Toda esta inversión, orgullo de sus propietarios solamente a la hora de tener invitados en casa, que ha sido financieramente calculada en su inicio con una desviación aproximada de nunca se sabe cuánto llega a su zenit cuando se plantea la inversión en el apartado de seguridad de ese mismo inmueble y de esas mismas personas.

Cualquier comercial de alarmas, incluyendo el más preparado profesionalmente, se convierte en un vendedor de enciclopedias que por muchas excelencias que ofrezca apenas es escuchado por el cliente de Louis Vuitton. Es más, en muchos casos la frase de…” yo no necesito una alarma solo la pongo por mi mujer que es del genero cobardica”  se dice con la misma normalidad con la que acabará solicitando más descuento en una cuota de 25,00 euros mensuales por la conexión a una Central Receptora de Alarmas que incluirá la verificación personal ilimitada en número de acudas con depósito de llaves, control de transmisiones, notificaciones de toda índole a su móvil, al de su mujer, al del profesor de los niños y al de su suegra no, a ella preferirá que se la llame directamente por aquello del susto.

Además, el mismo comercial deberá tener previsto un producto de postventa para que a partir de la tercera falsa alarma al abonado no le suba la bilis al hipocampo y trastorne su sistema límbico. Esas falsas alarmas, que en ese mismo inmueble, después de una inversión de veinticinco eurazos mensuales se producen porque el susodicho quiso uno de los tres sensores gratuitos justo delante de una planta con soporte de macramé (de mama) prendido del techo realizado por minúsculas piezas de Lego con cristales Svaroski incrustados y que es balanceado por el Phillippe Stark Brazo cada vez que uno de los miembros de la familia tiene una necesidad imperiosa que le obliga a ocupar uno de los tronos.

Mi nivel de profesionalidad actual, de la que me siento un poco orgulloso, me permite emitir un serio diagnóstico de este tipo de falsas alarmas. El número de acudas realizado por los vigilantes de seguridad a verificar la instalación es directamente proporcional a las veces que todos los habitantes del habitáculo habilitan sus habilidades perentorias. Empieza a ser necesario un newsletter en el que pueda notificar que activamos el servicio de telepapel higiénico y así aprovechamos la visita y el desplazamiento de los vigilantes. Eso sí a un precio razonable y que no lo interpreten como ¡¡¡¡¡¡ UN ROBO!!!!! Alarma real dixit.

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David Galán Serra

17 años en la banca privada, 20 de empresario y comerciante y 5 en la Central Receptora de Alarmas de MEVISA conforman mi curriculum.

www.linkedin.com/pub/david-galan-serra/b5/344/377
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